El mejor Di María en la Selección se está viendo con Sabella, quien lo hizo jugar en tres posiciones.
Va y viene. No para. Aparece en ataque. También en defensa. Y, en el medio, piensa. Imagina el pase perfecto y ahí va la pelota para dejar al Pipita Higuaín mano a mano para el 1-0. La gente lo aplaude. Y él muestra una nueva versión en la Selección, más suelto, más comprometido, con protagonismo. Desde la llegada de Sabella a la Selección, Angel Di María mejoró notablemente y los números apoyan este cambio que se ve en la cancha: en los partidos que jugó en la era de Pachorra, el volante del Real Madrid tiene un promedio Olé de 6,67, el mejor desde que está en la Mayor.
Tal vez, Angelito sienta que el cuerpo técnico lo valora y lo cuenta para ocupar distintas posiciones. En el debut, ante Venezuela en Calcuta, se lo vio como puntero izquierdo en un 4-3-3-, bien abierto y allá arriba, lugar ideal para llegar al gol, par asociarse con Messi e Higuaín. Igual, hizo un partido discreto. Para el segundo juego, frente a Nigeria, se vio un avance importante. Esta vez, el técnico optó por un 3-5-2, en el que Di María hizo casi de doble enlace levemente volcado a la izquierda: convirtió un gol y también participó de manera fluida en el circuito creativo.
El viernes a la noche el sistema táctico volvió a moverlo de sitio. Ante Chile, el ex Central se paró como volante por izquierda, tuvo que ponerse el overol y, también, el frac. Y cumplió, vaya si lo hizo. Además de la asistencia, se desdobló para colaborar con Rojo, que tuvo una noche floja. Sin dudas, hay una nueva era de Angel. Habrá que ver dónde lo pone el DT el martes…





































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